martes, 3 de marzo de 2009

actualizando

Bien, voy sobreviviendo a las “clases”.

Con los adolescentes el comienzo fue más difícil, el primer día tuve un grupo grande debido a que otro educador faltó y me endoquinaron sus educandos(¿por qué a mí? Por cercanía de materias, el educador que faltaba era el de la huerta y yo llevo medio ambiente…) con lo cual, vencer la inercia de dos grupos juntos fue más difícil.
Tras un comienzo en el jardín en que pensé que no habría manera, la cosa fue tomando forma y poco a poco arrancamos.
Hay de todo, algunos difíciles y algunos muy bien dispuestos y hasta bien interesados. He identificado a por lo menos 4 que realmente están por la labor, que no es poco.
Al final la cosa marchó- ya en el interior, pues nos comían los mosquitos según disminuía la luz-. Es cansado, tres horas con un solo descanso de 15 minutos es mucho tiempo para cualquiera, para adolescentes, más.

Con el español para los mayores (hasta 30 años) es muy diferente, no sólo son adultos a los que tratar de tú a tú, sino que además, tienen interés en aprender español(y en saber cosas de España). La cosa fue bien, el ambiente agradable y salí muy contenta. Además, ese tiempo es un trueque en el que aprendo muchas cosas de Brasil con ellos.

La semana laboral se alargó hasta el sábado, cosa que ocurrirá frecuentemente, con tiempo dedicado a la formación de los educadores primero, y reunión después.
Visitamos el Museo de la Lengua Portuguesa . La reunión se me hizo larga, y el día anterior me tocó otra en Taipas.
El sábado cuando por fin caí en la cama, directamente me quedé roque, qué cansada estaba

Y bueno, así a grandes rasgos, ahí vamos. Mucho que hacer pero todo muy interesante, continuamente pensando actividades, cómo presentar las cosas para hacerlas más atractivas… en fin ¡tol día maquinando!

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