De vuelta en São Paulo desde mediados de semana, creo que lo mejor para resumir estos 11 días en el estado de Amazonas, concretamente en Manaus, es recurrir a algunas imágenes.
Aprovecho para aclarar que en aeropuerto no estornudé y pasé bastante desapercibida, (mención de honor para el señor super-simpático-amable que me atendió y que me hizo pensar que era el mejor de todos los empleados aeroportuarios que encontré hasta ahora-aunque luego me acordé de otra chica que anda ahí-ahí, en fin, al grano, que me disperso).
En el avión había un chico con mascarilla la que todo el mundo miraba, y mucho.
En el despegue aproveché para hacer alguna foto de São Paulo, pues el avión salía de Congonhas, aeropuerto que queda literalmente en medio de la ciudad.
Hasta el aterrizaje en Brasilia todo fue tranquilo, pero a la hora del descenso, mis oídos dolían como imaginé, aunque afortunadamente, no me estalló la cabeza ni nada por el estilo (obviamente, de haber ocurrido, no estaria escribiendo en estos momentos)
El aterrizaje en Manaus fue aun más doloroso, pero lo que veía desde la ventanilla amanizó el sufrimiento y, cámara en mano, me dejé alucinar por la inmensidad del rio y disparé entusiasmada enfocando el maravilloso encuentro de las aguas del rio Solimões y el rio Negro (que, como bien se observa, no se mezclan: sí, esa especie de raya que divide lo marrón de lo negro **)
Medio sorda y dolorida pero feliz, fui recibida por mis anfitriones y conducida ya a una reunión del Proyecto, por cierto.
Empecé yendo de excursión ya al dia siguiente con los chavales del Proyecto, a una finca, pasando por una zona bastante turística . Mucho calor, calor húmedo, de ese que deja medio atontao.
La semana transcurrió yendo al Proyecto, que es una escuela alternativa (adolescentes de enseñanza media) participando de algunas clases y aportando lo que podía (y aprendiendo alguna cosa sobre cultura indígena, bien interesante).
Visité la ciudad por la noche guiada por algunos compañeros y tuve un dia libre y alguna tarde para conocerla -yo sola- más a fondo.
Otro día visitamos, como parte de unas clases temáticas, un cementerio.
También me llevaron a degustar pescado de la zona, a cenar, a tomar algo., a la playa (fluvial, se entiende)...
Mi resfriado iba y venía medio mareado con el cambio de clima.
En definitiva, la semana pasó entre participaciones en el Proyecto y escapadas a la ciudad, con algún encuentro y charla con autóctonos y con visitantes .
El fin de semana era largo por ser el lunes fiesta, así que planearon una escapada a la Terra das Cachoeiras, zona con más de 100 cascadas, de Manaus yendo hacia la frontera con Venezuela.
Sábado y domingo, un calor de espanto y coincidió con un festival, de modo que no teníamos dónde dormir; moviendo hilos, consiguieron que por medio de unos conocidos, nos "alquilaran " una casa por una noche, la casa estaba habitada pero salieron para dejárnosla, era una casa muy humilde,con dos habitaciones para los 8 que éramos (6 adultos y 2 niños), que dormirmos entre cama y hamaca y con el ventilador apuntándonos directamente. El dia siguiente pasó yendo de una cascada a otra,dándonos un bañito, etc. El calor era mucho y mi resfriado/sinusitis se reveló en forma de dolor de cabeza intenso y el calor hizo que mis pies se hincharan hasta deformarse de forma asustadora, pero aun así, pude disfrutar de buenos momentos.
Eso sí, el dia de fiesta, ya de regreso, lo disfruté como nadie: excursión en barco, paseo, comida en restaurante flotante, bañito en el rio, encuentro de las aguas en directo...
Esta visita me confirma que tengo que volver para conocer lo que es Amazonas fuera de lo urbano (que también es Amazonas, claro). Para quien pensaba-por más que aclaré-que iria a estar en medio de la selva con una tribu indígena, que no se engañe,índios hay, y muchos, pero urbanos, y mucha tribu de teatrillo para los turistas, precios para turistas europeos o norteamericanos que quieren hacerse foto con el índio de turno, con un caimán o con un perezoso..., agua hay, y mucha ,y también contaminada(Manaus no tiene tratamiento de aguas residuales!) verde hay, claro, pero también mucho asfalto.
Yo sigo con ganas de viajar en barco como viajan los autóctonos, 5 o 7 días para llegar de una ciudad a otra, a un pueblo, etc, oir lo que te cuentan, como ya oí en esta ocasión,muchas historias de la vida de las personas que son de esas tierras...
Ahí queda, pendiente, como tantas otras cosas. De momento, feliz de la oportunidad de ver, de conocer, de convivir con gente de allí y de no ver las cosas desde fuera, distorsionadas o estereotipadas, agradecida por el regalo.
Aun quedó un dia más de semana para dedicar al Proyecto y llevar a los chavales algo de lo que es España (algunos apenas han salido del barrio), despedirme,etc.
El regreso fue bueno hasta Brasilia, sin dolor de nada, pues después del baño en el rio se me fueron todos los males. Lo complicado fue volver a São Paulo, donde estaba habiendo unas lluvias torrenciales que hicieron que estuvieramos en Brasilia por horas esperando a ver si volábamos o no... pero eso será un capítulo aparte.
** El Encuentro de las Aguas es la confluencia del río Negro, de aguas más oscuras casi de color negro, con el río Solimões, como es llamado el río Amazonas en Brasil en ese tramo, de aguas más claras con tonalidad arcillosa. Durante 6 km las aguas de los dos ríos corren lado a lado sin mezclarse, este fenómeno es producido por las diferencias de temperatura, velocidad y densidad del agua de los dos ríos. El río Negro tiene una velocidad cercana a 2 km por hora y una temperatura de 22°C, mientras que el río Solimões fluye entre 4 a 6 km por hora a una temperatura de 28°C





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