viernes, 19 de junio de 2009

is in the air...

Parada de bus frente al Centro de los peques, varias personas esperando el bus, yo entre ellas. Una mujer empieza a hablarme: hay que ver que con este tiempo no sabe una qué ponerse, te abrigas mucho y hace calor o sales desabrigada y te congelas... me comenta que no quiere ponerse la chaqueta porque no le combina con las zapatillas deportivas que lleva- ya que sus mejores zapatos están en el zapatero-.
Sigue hablando, pasan varios autobuses y se va despejando de gente la parada, pero mi bus no pasa.
Me estoy preguntando si será una de estas típicas charladoras compulsivas y si debo coger el primer bus que pase para huir (un arrebato antisocial mañanero) justo cuando me dice "ay, parece que pasan todos menos el nuestro".
Me descoloca por un segundo ¿será que me conoce?, pero al segundo siguiente: "porque vas a coger el B/F ¿no?" sí, sí, contesto yo, y me doy cuenta de que de los buses que pasan por allí es el único que aun no ha pasado ya , la mujer ha sumado dos y dos...
Me resigno a la charla y le doy coba, total, seguro que aprendo algo, me digo para consolar mi pereza matinal. Ya me está contando que ayer tuvo que ir al hospital...

Llega el ansiado autobús y casualmente tiene dos asientos libres juntos, me siento con ella. Me cuenta su vida, así, sin más, me relata que acabó en el hospital porque se le disparó la tensión por causa de los nervios, ya que tuvo que encararse con su novio, con el que lleva una relación medio a escondidas desde hace tres años ¿por qué? porque él es evangélico y ella no y parece que no puede ser porque ella no va a la iglesia y un hijo de él no lo aceptaría y las mujeres de la iglesia lo presionan... y que ella no estaba dispuesta y que para colmo supo que él andaba a varias bandas, que en la iglesia andaba a todo lo que era falda y que mientras, ella escondida, pero llevándole su casa y saliendo a correr si el hijo llegaba y etc y etc. Ella, claro, es viuda y tiene pensión-por lo que no querría casarse- y además de trabajar limpiando una casa, llega cansada hace todo y encima tendria que ir a una iglesia por complacer al otro...
El autobús sigue su camino y la mujer sus relatos, está orgullosa de por fin haber puesto al novio las cositas claras, porque pa colmo, él le dijo que él no tenía la culpa de ser guapo y que las mujeres de la iglesia lo rondaran!

Yo no me lo puedo creer, le digo que sí, que si por causa de los nervios acaba con subidones de tensión en el hospital, mejor intentar resolver las cosas...

Al final la mujer, no sé si por coger algo de aire, me pregunta si yo también estoy yendo a trabajar y acaba sabiendo que vengo del centro de los peques, que conoce porque llevó a su hijo hace muchos años allí y que le encanta... acabamos hablando de una fiesta que habrá más adelante y la mujer, que es del barrio, está segura de que nos veremos por allí.

Más tarde, en el supermercado: sección de frutas, una señora se queda a mi lado observando las naranjas... ¿serán buenas? me pregunta. Ni idea, le confieso. Es que con este frio llevar unas naranjas y que luego sean ácidas no puede ser , porque ahora hay que comer naranjas, pero si son ácidas yo no lo consigo porque.... y sigue... mientras yo me pregunto si hoy hay algo en el ambiente que hace a la gente hablar y hablar y hablar.

ya de vuelta, vengo pensando que estas mismas escenas pueden pasar en cualquier lado, insisto en que las diferencias culturales no son tantas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No se porque te quejas si me has conocido y has venido conmigo a comprar a la tienda...

Ves como me extrañas...

tq

otro pa ti