miércoles, 22 de abril de 2009

trasporte muy público

La expresión “sardinas en lata” nunca ha estado tan presente en mi vida.
Concretamente en el transporte público de São Paulo según qué día y en qué horario.
En el metro hay que embutirse. Eso después de esperar pacientemente a que pasen varios donde ni embutirse es la opción.
El bus depende también de día y hora. A veces es un infierno sobre ruedas, donde no existe intimidad ni espacio físico personal ni toda esa serie de cosas. Lo que sí existe es solidaridad.
Sí, sí, solidaridad. La gente está tan hecha a cómo de “apretada es la cosa” que el que tiene un sitio sentado te ofrece llevarte la mochila, bolsas, etc en su regazo.
¡Já! alguno habrá que piense que en un país como Brasil se trata de una estrategia para desplumarte, pero no.
En serio, la gente confía y se deja liberar de las cargas durante el trayecto, entre otras cosas, imagino, porque apenas queda espacio para personas y las cosas tienen papel secundario y además porque los tumbos que da el bus no son precisamente suaves.

Esta mañana, yendo en la “perua” como otras mañanas, he pensado: esto lo tengo que describir de alguna manera. Y aquí estoy.
La perua es un microbús, por lo general con una puerta delante y otra atrás, pero hay alguna que sólo posee puerta delantera. Esas son las que no me gustan nada. Se van llenando, llenando y yo siempre me pregunto cómo voy a conseguir salir cuando me toque bajarme….
Bien, la de esta mañana era una de tales, para colmo hasta la bandera cuando me subí, de modo que ya iba contra la puerta. Pensaréis que dado el panorama, no se subiría nadie más. Pues sí, aquí no hay límite, donde No caben muchos, pueden No caber uno o dos más.
Para bajarse alguno tiene que hacer malabares hasta llegar a la puerta y los que estamos cerca de la puerta (más que cerca, incrustados)bajarnos para que salga y luego volver a subirnos.
Así varias paradas hasta legar a la mía. Aich, por fin.
Nadie se altera, nadie se agobia y la peña hasta da los buenos días y sonríe.
Yo me imagino esto en un país “desarrollado” y no puedo dejar de visualizar un follón de tres pares…

No hay comentarios: