Parece que la cosa va bien.
Con los que aprenden español conmigo nunca tuve queja, son ya mayores, conscientes de lo que hacen y con interés y la relación con ellos es de colegueo; los pequeñines son muy cariñosos y enseguida te haces con ellos, te abrazan, te dan besos, te cuentan cosas “Sofía, Sofía ¿hoy también vamos a plantar semillitas? Quiero llevarle una a mi mamá…” ; con los adolescentes ya he dicho que todo es más complicado, pero poco a poco me he ido dando cuenta de que la cosa va calando.
M viene y me pregunta qué debe hacerse con el aceite usado, E trae orgullosa cosas que ya no usa porque “alguien puede usarlo si tú ya no lo quieres”. Mi libro de bichos y plantas curiosas va pasando de mano en mano, primero fue B, que lo miró con ojitos devoradores cuando lo usé en clase. Le ofrecí prestárselo y no se lo podía creer, a la semana siguiente P lo estaba esperando, y cuando lo trajo, ha sido G quien se lo ha llevado…
W me cuenta cómo cuando fue a comprar con su madre, al ir a guardar las cosas, en vez de usar mil bolsas de plástico, usó las menos posibles (realmente lo de las bolsas de plástico en São Paulo no os podéis imaginar cómo es!!!).
El otro día aprendiendo a saber dónde está el norte, el sur (que vaya lío que se hacen) y salvo uno de los B, que es la pesadilla de los educadores y que se empeñaba en decir que eso era geografía y no medio ambiente, nos echamos unas risas en una especie de ginkana que les monté por final de bloque temático y con chuches de premio.
Ese día éramos pocos y estuvimos un rato de charla, con lo del Norte,Sur, Este , Oeste ya aclarado y el globo del Mundo delante (localizada España,o descubierto que Oh casualidad Nordeste, en Brasil, está justamente al nordeste de Brasil!!) a E se le ocurrió comentar que si ya una servidora se quedaba en Brasil para siempre, a lo cual tuve que responder, claro, que no era así, y explicar, con todos atentos expectantes, que me tendría que volver.
Para mi asombro, E me mira seria, y me dice que si es coña, que yo no me voy. Seria también le respondo que sí, que en Noviembre me tendré que ir. Me mira de nuevo y comienza a llorar. Me mira y llora, me mira y llora… y no para de llorar. Su amiga R la consuela, yo le digo que de Abril a Noviembre queda mucho todavía…
En eso R comenta con G que es mejor hacerme una foto para tener de recuerdo y G me pregunta preocupado que qué va a pasar con el medio ambiente cuando yo me vaya…
Por supuesto, B-pesadilla se ríe de E, lo cual a E no le hace ninguna gracia. Y D me mira serio (es de los que hablan poco) y hace un gesto indescifrable.
Me los llevo a dar una vuelta por el jardín, la cosa se va calmando, el sol se pone por el oeste -como toda la vida- pero hoy los chavales saben localizar el norte viendo ponerse al sol, E va dejando de llorar y B-pesadilla se acerca a ver si me queda alguna chuche…
Otro día más que acaba, yo me voy satisfecha a casa-no porque me guste hacer llorar a nadie, que no- tras comprobar que los chavales se van quedando con la copla de más cosas de las que yo creía y que , por lo visto, no llevan tan mal mis ratos de medio ambiente con ellos.
miércoles, 22 de abril de 2009
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