Sábado 14 de febrero, san Valentín, día de los enamorados… he estado en una boda.
Se han casado dos compañeros míos, aclaro: una compañera y un compañero, dos jovenzuelos que encontraron el amor en el trabajo… (no sé si he comentado ya lo pronto que se casa aquí la gente y lo rapidísimo que se ponen a procrear- aunque no sea el caso de ellos dos, que rondan la treintena, aprovecho pa comentarlo. ¡No veas cómo está aquí lo de la natalidad!)
Bien, yo me quería escaquear, no tenía modelo bodorrio ni muchas ganas, pero ella, la novia, me insistió en que le haría mucha ilusión y que le daba absolutamente igual cómo fuera vestida, pero que fuera y que además era una cosa de lo más sencilla y por la mañana…
Total, que fui.
Y si, realmente fue bien sencillo.
La ceremonia en una iglesia sencilla, poca gente, con atuendos de lo más diversos, desde el típico repollo hasta quien iba como un día normal, mucha variedad.
El que los casó es el padre jesuita que volvió con nosotros de Pará, venido para la ocasión por sus estrechos lazos con el novio.
Tocaba el profe de música, cantaba el que lleva el autobús del Centro…
Ocho padrinos-madrinas en total. Aquí los eligen por afinidad, amistad y pueden ser bastantes, como se ve.
El novio, medio-hippie, fue fiel a su estilo (afortunadamente) y se casó de pantalón claro de lino, camisa blanca por fuera y chanclas de cuero.
Ella, sencilla pero más de novia estándar.
Tras la ceremonia (bastante breve), traslado hasta el centro Santa Fé, donde había un catering.
Ahora ya es cuando pensáis que realmente estoy metida en una secta, porque todo pasa por “el Centro”… bueno, ya comenté que aquí, además de las instalaciones para los chavales, hay una parte que atiende congresos, etc, pues ellos aprovechan y hacen la fiesta aquí.
Un catering: no éramos muchos. Nada de distribución de mesas, a libre albedrío. Todo muy sencillo. Cervecita, refrescos, zumos, aperitivos y de platos lasaña o carne, creo (no sé muy bien, pues era tipo self-service y tenías que ir a por ello, y yo, entre la cerveza y los aperitivos estaba ya hasta arriba y ya bastante fuera de la dieta que intento llevar. Mi copa de cerveza asombrosamente nunca se vaciaba, pues los del catering pasaban constantemente y te la llenaban sí o sí… (mi fama de cervecera no me la quita ya nadie en Brasil, qué triste!)
Bueno, cosas en común: una tarta adornada con dos figuritas de novios (aunque esa no se comía, la que se comía era otra- que no me gustó mucho, por cierto).
Al novio le van cortando la corbata a cambio de dinerillo por las mesas. Ellos pasan a saludar al personal… la novia también tira el ramo… no sé.
Ella me agradeció la presencia, me dijo que le había hecho mucha ilusión ver que había ido (yo que pensaba que ni se habría percatado de si estaba o no…)
No sé bien si había recordatorios, pues no me quedé hasta el final, me fui junto con la mayoría.
Ventajas ¡estaba ya en casa!
(Ah, los compañeros hicimos un fondo de dinero todos juntos como regalo)
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