Sobreviví pues a la cena de anoche, cena de Navidad del Centro, si bien fui de las últimas en retirar, eso sabiendo que el madrugón de hoy iba a ser de los buenos.
A las 6,20 horas ya estaba en planta, con mi amiga la ducha, pues hoy ha tocado excursión y despedida de vacaciones del centro de Taipas.
Con el ojo pegao todavía, hemos arrancado con dos autobuses llenitos de niños hacia un parque con piscinas, caballos, tirolina… atracciones varias.
Dos horas de autobús pa llegar, casi otras dos de desayuno y organización, otras dos de piscina, una hora y tal pa comer, otras dos y pico de caballos, tirolina, pelota… y otras dos horas largas de vuelta.
Toy matá.
El autobús ha cundido mucho. Para empezar, un niño que ya conozco de las actividades anteriores (hay que verlo en capoeira al tío) se empeñó en que me sentara con él y su hermanito en el bus, allá fuimos los tres. No veas cómo cuida del hermano, por cierto.
El autobús una locura, imaginad: gritos, vomitonas varias con el consiguiente aroma y cada poco “ya llegamos”, falta mucho” (eso es universal).
El sitio precioso, una maravilla verde.La gente bastante bien organizada, aunque los enanos se pasan la organización por el forro.
Anécdota que empieza a repetirse: una niña, de las repipionas, como de 11 años, me escucha hablar con otra, se me queda mirando de arriba abajo y me dice: por qué estás hablado “así”?? (cómo describir su gesto..).
Es que soy extranjera, le digo.
¿Cómo extranjera? Con cara incrédula.
Nena, pues que no soy brasileña, por eso te sueno raro…
Ahí que no la convencí mucho, se lo explicó la amiga y ésta, ni corta ni perezosa se fue a buscar a otra pa que viera al bicho raro, o sea, aquí servidora.
A la vuelta, mucho más tranquila tras las fieras desfogar durante todo el día, de nuevo con los hermanos en el bus, que no me dejaron sentarme en otro sitio.
Tras darme cháchara (y mira que a los pequeños me es mucho más difícil entenderlos), el mayor, que no me quitaba ojo y me ha hecho un buen interrogatorio, me observa el brazo sorprendido: que tengo muchas manchas, dice y que se me ven las venas y a él no…
Ya te digo… chavalín.
Ahí cuelgo unas fotillos, he de decir que muchas hechas por ellos mismos.
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