La ciudad donde he estado no tenía mucho de especial pero sí lo tenían los alrededores, que como viene siendo habitual en este país, son de lo más verde y exuberante.
De nuevo cataratas, en diferentes zonas, esta vez menores, pero no por ello menos hermosas, lago y río inacabables.
Como he decidido no hablar de la gente que me invita amablemente a sus casas- por aquello del respeto y tal- contaré poca cosa.
Familia enorme, muy acogedora, bien dispuesta a ofrecer lo mejor a las visitas (y en este caso éramos cuatro de visita), casa en la que entra y sale gente continuamente, costumbres bien diferentes y yo, de nuevo, como quien ve una película: Costumbres y estilo de vida de una familia mineira (Minas Gerais) presbiteriana.
Y de nuevo también, un par de pensamientos bastante frecuentes últimamente: “quién me lo iba a decir” y “vaya cosas que estoy conociendo”.
Fotillos:Lago de Furnas,rio Turvo y Rio Grande, cachoeiras de Capitólio y Paraíso Perdido
Paraíso perdido
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